¿Quedamos a tomar café?

Yo me dispongo a tomarme algún que otro cafetito mientras tecleo, intentando pensar con cada sorbo y escribir entre uno y otro disfrutando de un momento especial en el que pueda volcar ideas, opiniones, sobre libros, música, imágenes, dar rienda suelta a algún que otro desvarío, desahogar algún grito, espero que también algo de humor, a través de esta gran ventana virtual.

Abierta queda. Si alguien quiere tomarse un café conmigo bienvenido sea.

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viernes, 22 de enero de 2016

Una canción. Otra chincheta.

Agárrate fuerte a mi, María
(Los Secretos, escrita por Enrique Urquijo)

Una canción con alma. ¿Encerrada entre sus letras  o soy yo quien se la pone al escucharla?


No se si importa en realidad. 



Una canción, la música... chinchetas a las que agarrarse para no caer al vacío, para escapar de la noche más fría.  Un grito de auxilio, una vía de escape al dolor, un deseo también y una esperanza...

Todo cabe, al escribirla, al interpretarla, al escucharla. Un puente, una vía de comunicación, un consuelo. Un lenguaje que todos entendemos, que no necesita traducción porque cada uno la entiende a su manera y todas las formas son buenas.


Pero no os preocupéis, que no hay que darle demasiadas vueltas al asunto. Creo que el alma y la música están bien liados en cada uno de nosotros y todos tenemos nuestras debilidades particulares.



El caso es que no puedo escuchar esta canción sin emocionarme. Me araña por dentro.


 "si acaso no vuelvo a verte olvida que te hice sufrir"

 "no quiero si desaparezco que nadie recuerde quien fui"

"volveré a por ti algún día, escaparemos de aquí"

"agárrate fuerte a mi, María, agárrate fuerte a mi,
que tengo miedo y no tengo donde ir"

¿Por qué? ¿Porque hay un niño por medio? ¿Por la forma en que murió Enrique Urquijo cinco años después de escribir esta canción dedicada a su hija? ¿Porque ella no fue suficiente para agarrarle a la vida? No importa. Quizá sólo es que me gusta el timbre de voz de este hombre y su forma de cantar. 

Puede que sea sólo una canción y esto es sólo un post-chincheta.



Para los que os animéis a ver el vídeo, advierto que tiene una calidad muy mala, pero creo que la interpretación en directo merece la pena.

sábado, 20 de diciembre de 2014

Despidiendo el otoño


 Piensas otoño y piensas en bosques, piensas en tono dorado y se inunda la nariz del intenso olor de la tierra húmeda y oscura y aligeramos el paso llevados por la misma brisa fresca que en poco tiempo hará bailar a las hojas caídas. Podemos cerrar los ojos, decir otoño y pensar que ese bosque se abre ante nosotros, podemos… durante un rato, pero lo cierto es que no dejará de ser un ensueño, pocos tenemos la suerte de contar con un bosque en la puerta de casa. Una gran mayoría, entre la que me encuentro, sólo podemos aspirar a un otoño urbano, atrapado entre el asfalto y los coches. 

   Ese es mi otoño y este otoño que oficialmente acabará en la madrugada del próximo lunes, es el que os traigo hoy para despedirnos de él.


    A lo largo de estos dos o tres meses he intentado, literalmente, atraparlo al vuelo, sobre la marcha, camino del trabajo, de vuelta de él, mientras iba a comprar o a dar un paseo. Si hacemos un esfuerzo, quizá deba ser un gran esfuerzo y no baste uno pequeñito, pero si estamos dispuestos a hacerlo, entonces es posible que lleguemos a encontrarle una pizca de encanto a este otoño urbano. O tal vez no sea del todo propio hablar de encanto en este caso, porque lo que a veces he buscado o intentado y otras ha resultado en un azar imprevisible, es la  imagen un tanto deforme y surrealista del otoño en la ciudad. Un otoño en vertical, un otoño reflejado, un otoño arrastrado y aplastado, y a veces, casi sin esperarlo, un destello de luz, un rincón sorprendido.

   Acera y calzada, ladrillo, cemento y cristal, coches, autobuses y motos, rodando o aparcados, pedacitos de tierra y verde en parterres y filas de árboles que como soldados disciplinados se alinean bordeando las calles. Acacias y plátanos principalmente que se alzan buscando el cielo entre altos edificios sin espacio para desparramarse a sus anchas. Son casi los únicos que nos ofrecen este simulacro de otoño y muchas veces ni siquiera reparamos en ellos enfrascados en  nuestros pensamientos, caminando deprisa, esperando impacientes en los semáforos… ¿Dónde nos aguarda el otoño en esos momentos? 

   Os propongo un pequeño esfuerzo para que lo descubráis en estas fotos en las que he intentado atraparlo al paso. El reflejo del otoño que se queda enganchado en las cristaleras de los modernos rascacielos, en los escaparates, camuflado entre los anuncios del mobiliario urbano, en los retrovisores de las motos y los parabrisas de los coches. En días suaves y claros deslumbrándonos en la quieta superficie de una fuente y en los siseantes días de lluvia, brillando en las chorreantes hojas.
  
Hojas caídas que van punteando el otoño en las aceras, amontonadas en los rincones, bailando al son de los coches que pasan veloces por la calzada, aplastadas y pisoteadas por cientos de apresurados pies, naufragando en fangosos charcos… que a veces sin darnos cuenta nos hacen un guiño especial.


   No era mi intención buscarle la mejor pose a este otoño de ciudad, si no tomarlo desprevenido, mostrarlo en el ajetreo de las calles comerciales, en las prisas por llegar al trabajo. Así ha salido muchas veces un otoño movido, desenfocado, en ángulos extraños, llevado por el azar de la cámara del móvil disparada de cualquier forma. Muchos disparos fallidos y borrados, pero también muchos azares venturosos. A veces se ha hecho imprescindible parar y, a riego de ser tomada por loca de remate, encuadrar y disparar, incluso debajo del paraguas, haciendo equilibrios con el móvil, menos mal que en estos tiempos la gente fotografía hasta lo más absurdo sin despeinarse. El vídeo que os dejo hoy es vivo ejemplo de ello, sin duda alguna.

  Aunque, climatológicamente, ya nos hayamos metido en el invierno, aprovechemos para echarle un último vistazo al otoño y despedirnos de él, incluso tratándose de un otoño de ciudad, envuelto en grises y cristal, acabaremos pensando en tonos rojos y dorados. Espero que la música de Ed Sheeran lo hago más agradable. 

¡¡Haced la prueba y ya me contaréis!!





viernes, 12 de diciembre de 2014

Mucho más grave de Mario Benedetti

Todas las parcelas de mi vida tienen algo tuyo
y eso en verdad no es nada extraordinario
vos lo sabés tan objetivamente como yo.
Sin embargo hay algo que quisiera aclararte,
cuando digo todas las parcelas,
no me refiero solo a esto de ahora,
a esto de esperarte y aleluya encontrarte,
y carajo perderte,
y volverte a encontrar,
y ojalá nada más.
No me refiero a que de pronto digas, voy a llorar
y yo con un discreto nudo en la garganta, bueno llorá.
Y que un lindo aguacero invisible nos ampare
y quizás por eso salga enseguida el sol.
Ni me refiero a solo a que día tras día,
aumente el stock de nuestras pequeñas y decisivas complicidades,
o que yo pueda o creerme que puedo convertir mis reveses en victorias,
o me hagas el tierno regalo de tu más reciente desesperación.

No.
La cosa es muchísimo más grave.

Cuando digo todas las parcelas
quiero decir que además de ese dulce cataclismo,
también estas reescribiendo mi infancia,
esa edad en que uno dice cosas adultas y solemnes
y los solemnes adultos las celebran,
y vos en cambio sabés que eso no sirve.
Quiero decir que estás rearmando mi adolescencia,
ese tiempo en que fui un viejo cargado de recelos,
y vos sabés en cambio extraer de ese páramo,
mi germen de alegría y regarlo mirándolo.
Quiero decir que estás sacudiendo mi juventud,
ese cántaro que nadie tomó nunca en sus manos,
esa sombra que nadie arrimó a su sombra,
y vos en cambio sabés estremecerla
hasta que empiecen a caer las hojas secas,
y quede la armazón de mi verdad sin proezas.
Quiero decir que estás abrazando mi madurez
esta mezcla de estupor y experiencia,
este extraño confín de angustia y nieve,
esta bujía que ilumina la muerte,
este precipicio de la pobre vida.
Como ves es más grave,
Muchísimo más grave,
Porque con estas y con otras palabras,
quiero decir que no sos tan solo,
la querida muchacha que sos,
sino también las espléndidas o cautelosas mujeres
que quise o quiero.



Si tenéis un rato, no os perdáis el vídeo, merece la pena escucharla recitada por el propio poeta y acompañada por la música de Alfonso Maya.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Menos dulce, más picante

A quien no le gustan las canciones de amor, los poemas de amor. Quien no desea sentirse la destinataria de esas bellas palabras, quien no ha soñado al ritmo de una melodía…

Todos tenemos nuestro lado romanticón, tierno, deseoso de escuchar palabras lindas, llenas de amor. Y tan necesario el amor y tan necesarios los sueños. Seguro que todos tenemos una canción de amor favorita, o muchas, esas que hacen que el corazón vibre, con anhelo o con nostalgia, emocionado…

Si, si, si, por supuesto. Todo eso está muy bien. Yo, la primera a la que le gustan las canciones de amor, la poesía más romántica, pero oye… el caso es que… el tiempo pasa… los sueños se desdibujan… las promesas se aguan… la realidad pura y dura se impone… y llega un momento (¿o será sólo la edad?) en que las palabras dulces… están bien, sí, claro, pero a veces sientes que les falta algo… algo… no sé… más tangible, más real, más de lunes y de martes y te apetece más escuchar otras cosas… como os diría… con más chicha, menos etéreas. Pero quizá tampoco sea eso exactamente… No. No sé como decirlo… A ver, algo así como esto…

Soy el soldado de tu lado más malvado
y el arquitecto de tus lados incorrectos

Reconozcámoslo, lo de la tía más guapa del mundo o lo de la mujer perfecta... queremos creerlo en algún momento, pero no resiste más allá de un verano, es mucho mejor que tengamos enfrente a alguien que defienda nuestro lado malvado y perfile con precisión nuestros lados incorrectos ¿no?

Sigamos…

Soy inocente de tu lado más culpable
pero el culpable de tu lado más caliente

¿No es delicioso y sugerente este juego de palabras? Inocencia, culpa y calor tan juntitos.

Soy vulnerable a tu lado más amable
soy carcelero de tu lado más grosero

¡Qué encanto!

Soy artesano de tu lado más humano

Imagino unas manos moldeando… mi lado más humano

Soy el custodio de tus ráfagas de odio

A estas alturas, mis ráfagas de odio lo que más aprecian es encontrarse con alguien que las custodie sin cuestionarlas.

Para ir terminanando… a quien no le gustaría oír algo como esto…

Soy vagabundo de tu lado más profundo
por un segundo de tu cuerpo doy el mundo

y que fuera…

El comandante de tu parte de adelante…

Cada uno, en privado, puede pensarse si se lo permite... o no.


Por si no tenéis un comandante o comandanta que os la cante, os dejo con Andrés Calamaro que está encantado de cantarla a quien quiera escucharla.

domingo, 28 de septiembre de 2014

¡Bienvenido otoño!
































Tenía muy claro la canción que quería, pero he sido incapaz de decidirme por una sola versión. Tanto una como otra me encantan, así que os dejo las dos y cada uno que decida con cual se queda. 




domingo, 17 de agosto de 2014

Amor de verano
































Soy muy de Serrat, como autor y como cantante. 
La letra de este Poema de amor va directa al corazón y hace vibrar la vena romántica que todos llevamos dentro, pero en este caso la interpretación de Lole y Manuel me conmueve hasta las entrañas, sintiendo cada palabra y cada verso de una forma más intensa y pasional. 


miércoles, 13 de agosto de 2014

Anuncios de verano - 2

 Sigo...

Hoy voy a empezar por uno que casi con seguridad no conocéis, porque está producido en Argentina, yo al menos lo he descubierto en Youtube y no puedo resistirme a traéroslo. Se trata de la cerveza QUILMES, probablemente del año 2006 y sin dejar de contar con los escenarios playeros y la música, es el humor su principal baza. No os lo perdáis. Yo he elegido este pero si tenéis curiosidad, toda la publicidad de QUILMES es interesante. 


   









                                                         


Otro de cerveza, pero… 
con un toque especial. 

Sabe a…

MIXTA



Seguimos con bebidas, pero le damos un descanso a la cerveza y pasamos al refresco con TRINA que en el año 2009 y bajo el lema: La naturalidad se hace querer, creó varios spots originales, frescos y con una música pegadiza. Aunque todos los de la campaña son muy simpáticos yo he elegido uno de los que utilizan la versión de la canción Yo soy aquel de Raphael. 



¿Creíais que habíamos acabado con la cerveza? Pues no, aquí va otra marca que bajo el lema “Ciudadanos de un lugar llamado mundo” lleva años llamando la atención. Se trata de SAN MIGUEL. Yo, la verdad, es que buscaba uno de hace años, el primero que se me vino a la cabeza de esta campaña y finalmente me han gustado más el de este año y sobre todo uno que no había visto nunca hasta ahora (lo juro) y me ha gustado mucho, tanto la canción como el montaje. Se trata del spot del año pasado, con Mika y la canción Live your life.



Con esta entrada ya preparada nuestra amiga Margari ha sugerido otro de los anuncios de SAN MIGUEL, el correspondiente al año 2012, que es esa ocasión contó con Jamie Cullun. Si pincháis sobre el año os llevará directamente hasta él.

Podría seguir a base de cerveza y refrescos pero... ¿no os parece que va siendo hora de tomar un aperitivo? ¿o para ti es la hora de tomar una copa?
Pues atento que si no lo es, seguro que lo será dentro de un par de minutos: 


MARTINI apuesta en el año 1993 por valores seguro, su música de siempre en el tono justo para servir de fondo al juego de seducción entre la guapísima Charlize Theron y el no menos guapo y misterioso Max Parrish. ¡Y ese punto final! perfecto para que la marca se quede en la retina de los espectadores, en algunos casos acompañado seguramente de algún que otro improperio por no haber esperado ¡un poquito más! 


¿Qué me decís? ¿Que no veis los anuncios? 
¡¡Venga yaaaaa!! 
¡Pues como yo! 
Pero repetimos estribillos, eslóganes, gestos y canciones de esos anuncios que   ¡jamás hemos visto!

Valaf y Margari, agradezco vuestras aportaciones. Aunque no se si entrarían en la categoría de "veraniegos" dejo los enlaces de los anuncios que tienen para un buen par de... sonrisas!!

Anuncios de verano

Una música pegadiza, una cuidada puesta en escena con mucho mar, mucho sol y cuerpos bonitos invitándonos a disfrutar de las bondades veraniegas y a ser muy felice, preferentemente con una bebida refrescante en la mano. 

Estos son los principales ingredientes, junto con el humor, de los anuncios estrella de todos los veranos, y de todos estos elemento creo que el más decisivo para calar en la gente es la música. ¿Cuántas veces no ha acabado la canción de un anuncio convirtiéndose en la práctica en la canción del verano? ¿O si no, quien no recuerda aquello de “tu me das cremita, yo te doy cremita” de aquel anuncio de la ONCE que estoy convencida de que acabó convirtiéndose (contra toda lógica) en lo más tarareado de todo el verano?

En la génesis de esta entrada estaba elegir   UN  anuncio de verano representativo y elocuente del fenómeno, pero confieso mi debilidad e incapacidad para elegir y ser resolutiva. Es lo que tiene Youtube que una cosa te lleva a la otra y al final no se con cual quedarme. Así que si os apetece podemos jugar a elegir el mejor ANUNCIO DE VERANO.

Como se que ver vídeos no suele ser muy popular y que todos tenemos poco tiempo, voy a repartir mi selección en dos entradas y si alguien encuentra alguna omisión imperdonable que no dude en decirlo y lo añadiré para que resulte mas completa la muestra. La ventaja de los anuncios es que son muy cortitos (aunque hay algunas versiones largas) o bien son tan conocidos que seguro que los reconocéis enseguida sin necesidad de verlos completos. También podéis verlos poco a poco durante el resto del verano para no saturaros y dejar vuestro voto más adelante.

Si hacia el final del verano ha dado suficiente juego el invento este, os contaré los resultados, y el título de ANUNCIO DE VERANO será impuesto con plena justicia al más votado por ésta, nuestra entendida comunidad bloguera.


Sin más dilación os dejo con la sesión publicitaria, empezando por el ya mencionado anuncio del sorteo extraordinario de verano del cupón de la ONCE del año 2003


Echando la vista atrás he querido rescatar este anuncio de KAS del año 1990, a mi casi me parece que fue ayer mismo y sin embargo a los pocos segundos los 24 años transcurridos se te caen encima de golpe. Este es un spot largo con dos partes muy diferenciadas: día/naranja – noche/limón y si no queréis verlo entero conviene dar un pequeño salto y echarle un vistazo a la segunda parte. Creo que merece la pena.


Ahora nos vamos al año 2006 y… como no, a un anuncio de cerveza, protagonista por excelencia de los anuncios de verano. En este caso va de hormigas con CRUZCAMPO y una versión que hizo El sueño de Morfeo del tema de Gloria Gaynor “I will survive”.  ¡A bailar!

Esta misma marca, lanza cinco años después, en 2011, otro spot que me gustó en su momento y que también tiene una música muy pegadiza. ¿Os suena eso de …a veces necesitamos un poco de sur…?


Y acabo por hoy con otro de cerveza. Desde hace unos años los spots de verano de ESTRELLA DAMM son algo más que un simple anuncio. Bajo el título genérico Mediterráneamente cada año nos ofrece unos montajes increíbles con el Mediterráneo y sus islas, en los que la música es el hilo que intenta mantenernos pegados a ellos. Hay muchos para elegir, seguro que aquí cada uno tiene su favorito, yo en este caso he elegido el del verano de 2009, porque creo que su canción acabamos tarareándola todos aquel año. Completo es bastante largo pero creo que puede merecer la pena. 



Por hoy es suficiente. Mañana traigo más. Pero tranquilos, que no es necesario verlos todos juntos, es más, 9 de cada 10 médicos recomiendan no ver más de un spot publicitario al día. ¡¡Así estoy yo de perjudicada!!

Mi amiga Margari nos sugiere este anuncio de MOVISTAR del año 2012. Aunque a mi ánimo le cueste simpatizar con marcas alusivas a tráfico de megas, ADSL y demás tarifas telefónicas, no nos viene mal un cambio de registro. 




miércoles, 30 de abril de 2014

¡A beberse las calles!

ESTOY VIVA COMO FRUTA MADURA, de GIOCONDA BELLI
Estoy viva
como fruta madura
dueña ya de inviernos y veranos,
abuela de los pájaros,
tejedora del viento navegante.

No se ha educado aún mi corazón
y, niña, tiemblo en los atardeceres,
me deslumbran el verde, las marimbas
y el ruido de la lluvia
hermanándose con mi húmedo vientre,
cuando todo es más suave y luminoso.

Crezco y no aprendo a crecer,
no me desilusiono,
ni me vuelvo mujer envuelta en velos,
descreída de todo, lamentando su suerte.
No. Con cada día, se me nacen los ojos del asombro,
de la tierra parida,
el canto de los pueblos,
los brazos del obrero construyendo,
la mujer vendedora con su ramo de hijos,
los chavalos alegres marchando hacia el colegio.

Si.
Es verdad que a ratos estoy triste
y salgo a los caminos,
suelta como mi pelo,
y lloro por las cosas más dulces y más tiernas
y atesoro recuerdos
brotando entre mis huesos
y soy una infinita espiral que se retuerce
entre lunas y soles,
avanzando en los días,
desenrollando el tiempo
con miedo o desparpajo,
desenvainando estrellas
para subir más alto, más arriba,
dándole caza al aire,
gozándome en el ser que me sustenta,
en la eterna marea de flujos y reflujos
que mueve el universo
y que impulsa los giros redondos de la tierra.

Soy la mujer que piensa.
Algún día
mis ojos
encenderán luciérnagas.


Para que todas las Marías del mundo salgan, sin miedo, incluso con un rotundo corte de mangas, a beberse las calles. Gonzándose en el ser que les sustenta, orgullosas de ser mujeres.

viernes, 28 de marzo de 2014

Sólo una canción

Café con música para este viernes. 


La música es para un estado de ánimo, tiene su momento. Puede que justo ahora no te apetezca, o no puedas pararte a escucharla, o sencillamente no es la que te gusta, no pasa nada... será por días y cafés. 


Aquí, ahora mismo, está anocheciendo. Esta ha sido una semana fría, el invierno se resiste a cederle el sitio a la primavera pero en dos días habrá cambiado la hora y llegará el tiempo de la luz. Y yo que soy más de invierno que la escarcha, aprovecho este último fin de semana de marzo para despedirme de él con esta canción. 

                   
Una mirada hacia atrás, otra hacia delante.    Porque los años no pasan en balde.       Los pies aquí, sí.       El corazón acariciando recuerdos   y la cabeza en las nubes. 

                     
                   
                          

sábado, 1 de marzo de 2014

Tarde de sábado

Miles de pies nerviosos desgastando las aceras. Un bosque de piernas que aguardan inquietas una luz verde que les de permiso para lanzarse al asfalto. Cientos de coches, autobuses, motos y demás familia, gruñendo y escupiendo humo. Una multitud densa que deja un rastro de luz.
Grandes bocas luminosas que tragan y escupen gente sin cesar, manos que aferran bolsos y bolsas, manos o cochecitos de bebé. Bocas que se mueven incesantemente provocando un zumbido que compite con el rugir de los coches. Hombros que se esquivan, hombros que golpean, de uno en uno, de dos en dos, en apretado grupo que tapona una esquina, un cruce, una entrada. Tránsito denso entre kioskos de prensa, motos aparcadas, papeleras, farolas, postes publicitarios, bolardos, alcorques. La vista a un metro y medio del suelo es una masa informe de rostros sin identidad, todos confusos, indiferentes para el que mira, indiferentes en su mirar. Luces brillantes, letras brillantes, vistosas ropas en modelos perfectos, zapatos que se ofrecen deseosos de salir a arrastrarse por las mugrientas aceras. Constantes provocaciones a la gula y a la sed. Grandes carteles intentando llamar la atención, grabarse en nuestro cerebro, provocar una respuesta que acabará llevando la mano a la cartera para aligerarla de peso, para que se airee una tarjeta de crédito. Derroche de ruido, de luces, de movimiento, de dinero, de gestos.

Sábado por la tarde en una gran ciudad, cualquier ciudad. Basta, sin embargo, escapar de la riada humana y mirar más arriba, más lejos, para que el dibujo de los contornos y el relieve de las fachadas empiecen a contarnos su particular historia. Anuncios publicitarios, marcas comerciales y emblemáticos locales de ocio contribuyen también a configurar su fisonomía inconfundible. Ya no estamos en cualquier ciudad, ya no es cualquier vía urbana, no, es la Gran Vía de Madrid, con sus cien años de historia a cuestas.

Lo viejo y lo nuevo fundido, superpuesto, conviviendo en extraña armonía o sencillamente amoldado lo uno y lo otro, creando un espacio vivo y cambiante, siempre en movimiento. La vida y el movimiento del constante tráfico humano y mecánico que la ocupa día y noche.

Cita indispensable con la ciudad para habitantes y visitantes. Retratada, pintada y escenario de multitud de películas estoy segura de que no voy a descubriros nada que no conozcáis. Yo la he recorrido de punta a punta en infinidad de ocasiones y como suele ocurrir con lo cotidiano, acabas por no verla, por eso un día, una tarde de sábado, en medio del hormigueo humano y el ruido infernal del tráfico, decidí pararme y mirarla. Este es el resultado. Espero que os guste.







viernes, 15 de noviembre de 2013

Café con nubes

Me asomo a ver el cielo: azul impecable. Bueno, hacia el este unas guedejas deshilachadas se tiñen de un rosa suave. Así un día y otro. Las hojas de las árboles mudan al amarillo, al marrón y al rojo. Casi sin querer, en silencio, caen planeando despacio hasta el suelo que va cubriéndose de un manto cada vez más espeso. El sol del mediodía me confunde, demasiado brillante y cálido para el calendario, pero luego es muy respetuoso a la hora de irse a dormir dejándonos a oscuras a media tarde. Este otoño no acaba de decidirse a mostrarse con rotundidad, deja que el sol campe a sus anchas y no nos trae las lluvias que nos preparan para el invierno. Lluvia que, monótona o alegre, suave o furiosa, arrastra con ella nuestros pensamientos hacia dentro, hacia atrás, a otros mundos o a otra gente. Su murmullo sobre el asfalto, sobre la tierra, sobre las hojas acuna mi melancolía, pone música a mi paseo interior, desdibujando los contornos del presente, aparcando la necesidad de actuar por el apremio de sentir, ideas por sensaciones.

Pero nada de eso es posible con un cielo azul impoluto, es necesario que las nubes lo pueblen, poniéndole límites, usándolo como lienzo para sus composiciones artísticas, que jueguen y bailen, que se enfaden, choquen y lloren. He pensado echarle una manita al otoño, a la antigua usanza, con un conjuro, con música. Al son de los tambores voy a llamar a las nubes y la lluvia.

Hace mucho que no os traigo un vídeo, dan mucho trabajo y sé que luego da pereza darle al play, pero es que me encanta jugar con las imágenes y las nubes siempre han sido un objetivo fotográfico muy apetecible. He abierto el baúl de los trastos y hurgado en viejos y nuevos archivos rescatando un montón de nubes para jugar con ellas. Algunas las he pintado de colores chillones sólo para ver qué tal les sienta, otras estaban tan hermosas con sus tonos originales que lo mejor era no tocarlas. Hay nubes de verano y de invierno, de otoño y de primavera, de ciudad y de campo, de mar y montaña. Las he hecho bailar, he saltado de una a otra y me he deslizado por ellas y después de tanto trabajo me he tumbado a descansar en las blanquitas y esponjosas. Cielos grises, azules y blancos, amarillos y rosas y malvas, morados y naranjas a ritmo de Song of the Lonely Mountain de Neil Finn, (BSO de El Hobbit: un viaje inesperado)

¿Os apetece un paseo por las nubes?




¡Feliz fin de semana con nubes o sin ellas!

martes, 5 de noviembre de 2013

Color esperanza

Todo el santo día quejándonos de la mañana a la noche: de la lluvia y del calor, de los políticos y de los banqueros, del precio de la carne, de los programas basura de la tele, del ruido que hace el vecino de arriba, de la suciedad de las calles, de esta contractura del cuello que me trae por la calle de la amargura, del  compañero malintencionado, del capullo del jefe, de lo poco detallista que es este hombre, de lo egoísta que es el niño, y además… me ha venido la regla, como siempre en el momento más inoportuno. Si nos lo proponemos no va a costarnos nada encontrar mil y una razones para renegar de la perra vida que llevamos.

Por eso a veces, la vida nos da un pescozón, para que dejemos de lloriquear por cualquier cosa y recordemos que si se lo propone puede darnos verdaderos motivos para llorar. Porque tarde o temprano, acabará haciéndolo. Cuando menos te lo esperas, la muy puñetera, te aguarda a la vuelta de cualquier esquina para ponerte la zancadilla. Con un poco de suerte puede que salvemos la caída después de trastabillar y salgamos sólo con el susto. Pero una vez en el suelo no siempre es fácil levantarse uno solo. No sirve de nada preguntarse por qué a mí, las peores zancadillas suelen ser arbitrarias e imprevisibles. Vale llorar, ahora sí, pero por sí solo no nos servirá para ponernos en pie y sacarle la lengua a la vida, es más práctico buscar una mano o dos o las que hagan falta en las que apoyarse, sacudirse las tonterías que nos sobran y utilizar nuestra fuerza y nuestra energía en recuperarnos de la caída.

Si has tropezado y necesitas compañía y consuelo mientras se curan tus pupas, ven, siéntate un rato y tómate un café o lo que más te apetezca. Yo ya he hablado mucho por hoy y escuchar se me da muy bien. Pero espera, primero voy a poner un poco de música que siempre sienta bien, creo que esta canción te puede ayudar a levantar el ánimo. Y después, si te apetece,  ya me cuentas…


Le dedico esta canción a mi amigo Pedro Luis, al que la vida le acaba de poner una zancadilla, para animarle y recordarle que aquí tiene una mano en la que apoyarse. 


"Saber que se puede
querer que se pueda
quitarse los miedos
echarlos afuera

Pintarse la cara
color esperanza
entrar al futuro
con el corazón..."

domingo, 12 de mayo de 2013

Por fin trajo el verde mayo


Por fin trajo el verde mayo
correhuelas y albahacas
a la entrada de la aldea
y al umbral de las ventanas
                    ... / ...
                         

No tengo espíritu primaveral, mi ánimo se acomoda mejor a las tardes otoñales y las frías y claras mañanas del invierno, al sonido de la lluvia y el viento, al cielo preñado de nubes que al de un azul impoluto. Me gusta quizá el primer atisbo de la primavera, cuando antes de que las plantas la presientan de repente una mañana al abrir la ventana sientes que el aire ha cambiado de textura y huele distinto, sí, el aire con su hálito sutilmente cálido me anuncia que el invierno se retira y quizá entonces recibo como una agradable caricia esos primeros rayos más cálidos de sol. Pero conforme se eleva su arco y se alargan los días y sus rayos empiezan a picar en la piel, dejan de parecerme agradables para convertirse en un incordio.

Sin embargo mi desapego por ella no me impide apreciar su lado más hermoso. Así como el otoño es para los bosques, el invierno para la montaña y para el verano la playa, la primavera es para el campo, para ese campo que se muere de sed en verano y reposa aletargado en invierno pero estalla en mil colores cuando saciado de lluvia se calienta dulcemente con esos mismos rayos que a mi me incordian cuando piso el asfalto.

Y mayo es el mes en el que el campo se viste de fiesta, donde reinan las flores silvestres y se empiezan a levantar las orgullosas espigas en los campos de cereales. Es el mejor momento para apreciar la belleza del bosque mediterráneo y de las dehesas, salpicadas del blanco de las jaras, el amarillo de la retama, el morado del cantueso y el rojo de las amapolas. El delicioso olor de la tierra húmeda a la caída de la tarde en la ribera de uno de esos ríos que pierden el nombre en verano y ahora muestran orgullosos la rica vida que los puebla.

Hay mucho donde escoger para recrearnos en este espectáculo tan hermoso como efímero, doblemente hermoso por lo efímero que es, pero mi corazón tiene querencia natural por un rincón de la provincia de Ciudad Real, allí donde sus dehesas se hermanan con las extremeñas en un paisaje bellísimo de horizontes lejanos, de suaves lomas y cielos infinitos. Y como año tras año he ido acumulando una variada muestra porque no consigo cansarme de fotografiarlo, he reunido en un vídeo algunas de ellas, con la seguridad de que en este caso, las imágenes valen más que las torpes palabras que pueda intentar reunir.

Abrid esta ventana mágica y dejad que la primavera se cuele en vuestra casa. ¡Espero que os guste!




                                                          .../...


Con luna y aves, las noches
son vidrio de puro claras;
las tardes, de puro verdes,
de puro azul, esmeraldas;
plata pura, las auroras
parecen de puro blancas
y las mañanas son miel
de puro y puro doradas.

Campea mayo amoroso
que el amor ronda majadas,
ronda establos y pastores,
ronda puertas, ronda camas,
ronda mozas en el baile
y en el aire ronda faldas...


                                                            Romancillo de mayo, de Miguel Hernández