Pasada la sobremesa, con su café solo y su
ratito de relax frente a la televisión viendo un capítulo de alguna de
las múltiples series que sigo y que irremediablemente también se me acumulan
grabadas a la espera de su oportunidad, me siento frente al ordenador con la
idea de preparar algo optimista de cara al inicio de la semana, algo así como "¡bien, un nuevo lunes, vamos a sacarle partido a esta semana!" Me he parado un momento a mirar por la ventana y me he atascado.
Las tardes de domingo en general suelen tener
un aire lánguido, un ligero sabor amargo producido por la vuelta a la rutina. Las mañanas todavía tienen alegría. Te
levantas tarde, te desperezas a gusto delante de un desayuno con algo para leer
entre manos, hay tiempo para un paseo, para un aperitivo, para una comida
tranquila en familia, pero en un abrir y cerrar de ojos, miras al otro lado de
la ventana y descubres que ya la tarde se te ha echado encima y de forma casi
inevitable te invade un pequeña sensación de pérdida.
Si hace buen tiempo aun hay tiempo para
exprimir esas últimas horas de asueto, pero conforme avanza el otoño y se
acortan los días, la tarde desaparece rápidamente sin darnos apenas tiempo de
acomodar nuestro ánimo festivo para el preparados, listos, ya de la nueva
semana.

Es una tarde de sofá con mantita de punto, café sobre la mesa y un libro en las manos que de vez en cuando
descansará sobre el regazo para mirar como cae la lluvia al otro lado de la ventana sobre un parque desierto
de niños, vestido de otoño y para hacerme compañía pondré esa canción que
inevitablemente viene a mi cabeza en tardes como ésta.
Os la dejo por si vosotros también tenéis una
tarde de domingo melancólica.
Pues no esta nada mal lo que te ha salido de tu tarde lánguida y tu atasco de pensamientos... No todos lo tenemos tan fácil.
ResponderEliminarAnimo, y a por el lunes que es para vosotros los jóvenes.
Besos jara.
Rafaela,
Eliminarmi intención era escribir algo animoso sobre el inicio de la semana y mira lo que salió.
Besos
:) Pues, a mí, mira por donde, me gustan los lunes: los llamo "la página en blanco" sinónimo de ilusión por el arranque de la semana... evidentemente, desde que que dejé de trabajar fuera de casa ;)
ResponderEliminarLa melancolía te inspira y el agua mansa que "llueve y llueve"... es que la voz Serrat con la paz del parque más esta mecedora-lectora con mantita de lana... ¡cómo no te iban a inspirar!
Precioso texto... como la luna que se ve ahora sobre la sierra con su cuarto creciente que nos sonríe :)
Te mando esta sonrisa y la mía desde mi sillón (con mantita de lana incluída)
Besos.
No está tampoco nada mal tu sillón y tu mantita con vistas a la luna y la sierra. Así ya entiendo mejor que los duendes de Venus te cuenten sus historias :)
EliminarBesos
Estoy contigo. Las tardes de los domingos otoñales suelen traer a nuestra memoria una magia gris y tristona, premonitoria del solsticio de invierno, que aquí en Madrid se nos viene encima en cuanto nos descuidemos. Quizá por ello, quiero escuchar a lo lejos un murmullo de voces que me susurra aquellos versos de un tal don Antonio:
ResponderEliminar"Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.
Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.
Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.
Y todo un coro infantil
va cantando la lección;
mil veces ciento, cien mil,
mil veces mil, un millón.
Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales."
A lo mejor, mi imaginación ha ido demasiado deprisa...
Un besito, Jara.
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
ResponderEliminarUna entrada preciosa! Me gustan tus tardes de domingo. Y las mías serían iguales si tuviera esas vistas... Pero yo me asomo a la ventana y sólo tengo un feo edificio para ver... Así que me conformo con el sonido de las gotas de lluvia, mi mantita, un buen libro, si la peque me deja, y si no, pasar jugando la tarde con ella.
ResponderEliminarBesotes!!!
Siempre es relajante el sonido del agua y jugar con tu peque seguro que es una delicia y si te cansas mucho siempre puedes intentar sentarla contigo en el sofá, arroparos con la mantita y leer un buen cuento.
EliminarBesos
Por aquí hemos tenido una tarde muy gris, y de elecciones, y también algo melancólica, pero ya estamos a lunes, con las pilas cargadas y a cien!! Feliz semana, Jara!!
ResponderEliminarBesines,
Preciosa entrada!!
Yo tenía intención de escribir algo que nos animara en el inicio de semana pero veo que a ti no te hacía falta, con tu tarde gris y las elecciones y has empezado a toda marcha ¡me alegro!
EliminarHoy aquí vuelve a lucir el sol y ya he cogido carrerilla. Feliz semana para ti también!
Muchos besos.
Mi tarde de domingo fue con gripe y fibre, así que sólocoincidimos en la mantita...
ResponderEliminarUna entrada preciosa
Besos
¡Cuánto lo siento! En esos casos yo a la mantita le hubiera sumado un tazón de caldo calentito y muchos mimos.
EliminarEspero que a estas alturas ya estás mas recuperada.
Besos
Claro que he tenido tardes como esa, el otoño es lo que tiene, y el invierno, sobre todo cuando nos acercamos o estamos en el otoño de la vida. Todo nos parece un poco más gris e incluso más lento. De nuevo llegará el estio y debemos aprovechar bien y mucho a luz, reservar alegrías para luego.
ResponderEliminarUn post, precioso.
Un beso desde Jaén.
A mi me encanta que se sucedan las estaciones, que haya tardes de otoño melancólicas y alegres tardes de verano. Asi es más difícil cansarse de cualquiera de ellas y a todas les encuentro ventajas.
EliminarBesos