Sí, sé que es 25 de
septiembre, pero para mí el año empieza ahora. Acaba de empezar como cada
septiembre.
No podía entenderlo,
cuando era pequeña no me entraba en la cabeza que los años se contaran de enero
a diciembre, no le veía la lógica por ningún lado, eso no podía ser,
simplemente el calendario estaba mal hecho.

Solo los libros eran
heredados en buena parte, pero cuando tenía el raro privilegio de estrenar alguno ¡que maravilla! que
gusto pasar las hojas lisas, impecables y aspirar ese olor a tinta y papel que
enseguida se desvanecía bajo la tiranía diaria de las clases.
Septiembre y
octubre sirven para calentar motores y para cuando llega la Navidad, con los exámenes
del primer trimestre, el curso alcanza su velocidad de crucero. El impulso dura
sin mayores tropiezos lo que tarda en llegar la primavera y las vacaciones de
Semana Santa, y tras ellas, conforme la naturaleza va desperezándose y el
solecito de mayo empieza a calentar a través de los cristales, las fuerzas empiezan
a flaquear y se mira con desesperacion el calendario para contar cuantos días faltan
para el final de curso. Con el cierre del curso (dando por supuesto que ha sido
superado satisfactoriamente) el año acaba como debe ser, con unas merecidas
vacaciones en las que descansar del esfuerzo realizado y tomar impulso para el
siguiente.
Todo esto creo que sigue teniendo vigor cuando los inicios de curso hace mucho que se quedaron atrás y simplemente retomamos el trabajo de siempre, con los mismos
compañeros y el mismo jefe de siempre, y volvemos a apretujarnos con un montón
de desconocidos en vagones de metro o compartimos impacientes y resignados el
atasco de cada día, ¿no nos bombardean en septiembre con toda una batería de
nuevos programas de tv y se ponen a la venta
las nuevas e imprescindibles colecciones de fascículos en las que nos
ofrecen la casa victoriana que siempre hemos deseado tener o las alucinantes
maquetas que no pueden faltar en ninguna casa? y ¿no nos apuntamos (de nuevo) con entusiasmo al gimnasio
que va a hacer desaparecer en un pis-pas los kilitos trabajosamente adquiridos
a base de cervezas, paellas y helados durante el verano o ese curso de inglés
que ¡por fin! va a ser el definitivo, el que nos abra las puertas a una vida
mejor?
No
puede ser de otra manera porque en septiembre es el momento de poner en marcha todas
las ideas, iniciativas y buenas intenciones que nuestra cabecita ha tenido tiempo
de gestar en esas largas y plácidas horas tumbados en la playa, paseando por el
campo o sentados en una terraza. Durante el resto del año es imposible:
trabajo, estudio, casa, niños, compras, leer, ordenador, tele, dormir.
Simplemente no da para más. Tienen que llegar las vacaciones en verano para
pararnos, pensar y con las fuerzas repuestas enfrentarnos al nuevo asalto.
Y en
septiembre todo vuelve a empezar.
Con los años me he resignado al cómputo oficial pero mi calendario interno me sigue diciendo que
el año empieza ahora.
Ya me he apuntado
a clases de aerobic y espero ansiosa el inicio de mis series favoritas y en vez de
apuntarme a un curso de ingles me he embarcado en este blog.
¡Feliz año a todos!
¡Pues feliz año! Será un auténtico placer compartir contigo cafés y lecturas. Por aquí me quedo.
ResponderEliminarUn saludito.
Gracias Xavier por unirte a la tertulia y bienvenido. Seguiremos charlando.
EliminarBesos
Sí que lo he pensado más de una vez! Comenzamos más cosas ahora que a principios de año... ¡Así que Feliz Año! Aunque nos tomemos las uvas en diciembre...
ResponderEliminarBesotes!!!
¡Oye! lo de las uvas también da para hablar un rato. Lo iré pensando.
EliminarBesos
Es cierto, terminas de estudiar que te movías por años escolares, y descubres que lo vas a seguir haciendo toda la vida. El mío comienza al volver de vacaciones... más o menos hace una semana y pico.
ResponderEliminarY que siga!
Besos
Este comienzo de año que defiendo no tiene que empezar necesariamente el día 1, cada uno lo adapta a sus circunstancias y tan contentos. Veo que este año coinciden nuestros inicios de año y el alivio por tener un trabajo al que volver.
EliminarBesos
Para mí, además del comienzo del trabajo otro curso más, es el momento de proponerme nuevos retos. El mío este año será, ya ves, aprender a calcetar. A ver si lo consigo, que soy muy torpe!
ResponderEliminarFeliz año!!
Estoy segura de que al final de curso podrás graduarte y promocionar al próximo en el que creo que ya entran las filigranas.
EliminarYo solo aprobé primero, el punto básico, derecho-revés y ochos, pero para hacerme una bufanda o una mantita ya me vale. Además relaja mucho.
Besos
P.D. Gracias por sumarte a la tertulia y bienvenida.
Yo también solía hacer como tú... hasta este año. Este año, para mí, empezará una nueva vida a partir de mediados de diciembre ¿y por qué? Pues porque, si don Mariano Rajoy y su gobierno no lo impiden, pretendo jubilarme el 15 de diciembre después de 42 añitos prestando mis servicios laborales a la sociedad. A partir de esa fecha, me replantearé una nueva vida. Un besito, Jara y que se cumplan todas tus expectativas.
ResponderEliminarPues chica, después de 42 años bien merecido te lo tienes, y por eso te "consiento" que cambies el inicio de año porque tú ¡vas a estrenar vida!
EliminarYo creo que para esa fecha a Rajoy no le va a dar tiempo a estropeártelo, a los que vamos detrás no sé que suerte nos espera. Acabo de indignarme contigo desde Vallekas.
Besitos
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